“¿Cómo hacéis lobbying en España?” Me preguntaba recientemente un alto cargo de la administración norteamericana. Después de haber vivido varios años en nuestro país y de haber tratado de adaptar la práctica habitual del lobbying norteamericano, se daba por vencido. “Aún no he logrado aprender cómo deben las empresas relacionarse con el gobierno y la administración españoles.”

Tradicionalmente, el lobbying en España se ha supeditado exclusivamente a encuentros organizados por las empresas y asociaciones con cargos públicos de especial influencia. En ocasiones la influencia se ha ejercido de manera ilegítima e ilícita, extendiendo el tinte oscuro al proceso del lobbying. Pero los abusos cometidos en las relaciones entre el sector público y el sector privado no son un fenómeno exclusivo español.

La práctica del lobbying en Estados Unidos, por poner el ejemplo del país donde comencé a conocer el fenómeno, también sufre en ocasiones de esa mala reputación. Son muchos los casos de abuso y corrupción que se han dado en este país. Sin embargo, la maquinaría norteamericana tiene tan asumido el fenómeno que han optado por desarrollar una industria profesional. Una industria potenciada cada vez más por las escuelas de negocios, donde se resalta la necesidad de garantizar el componente ético de la actividad.

Hace unos años tuve el privilegio de trabajar como investigadora visitante en la Kellogg School of Management. Concretamente trabajé durante dos años en el departamento de ética de los negocios con dos profesores especializados en estrategias non-market, Daniel Diermeier y Timothy Feddersen. En una conversación que mantuve con ellos sobre lobby expresé sin darme cuenta los prejuicios que tenía hacia la actividad. Me llamó mucho la atención que Feddersen, un profesor de ética de los negocios, me interrumpiera en ese momento y me dijera: “Perdona pero el lobby no es malo. Todo lo contrario, la actividad de lobby bien estructurada es el mejor síntoma de una democracia saneada.”

Esa buena estructura es la que queremos promover en nuestro país a través de iniciativas como la de este blog y a través de nuestra propia actividad.

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