“Yo tengo un registro de transparencia personal,” dijo Antonio López-Istúriz este lunes en el IE Business School. “Quien me engaña no vuelve a mi despacho y sólo recibo a quienes están en el registro oficial de Bruselas.”

López-Istúriz es eurodiputado en el Parlamento Europeo y sus palabras resultaron muy oportunas en una semana en la que se ha comenzado a tramitar el Proyecto de Ley de Transparencia en el Congreso de los Diputados.

“En los ocho años que llevo como eurodiputado en Bruselas jamás me ha venido nadie a ofrecerme nada,” continuó diciendo. “Y tengo constancia de que a muchos de mis compañeros les ha pasado lo mismo.”

Para este español de padre navarro y madre norteamericana, el modelo europeo funciona bien. No se le escapa citar en su discurso los escándalos destapados por The Guardian sobre las irregularidades de determinados eurodiputados, pero considera que el modelo de reacción judicial europeo da confianza. “Esto desgraciadamente no es noticia.”

Sí son noticia los sucesivos escándalos de corrupción que venimos contemplando atónitos los ciudadanos españoles desde hace ya no semanas, ni meses, sino años. “Es muy doloroso para la gente de mi generación ver cómo la clase dirigente de este país ha caído en esta sinvergonzonería perenne,” me confesaba esta semana un embajador español de renombre que participó activamente en la transición.

De ahí que la palabra “transparencia” se haya convertido en una especie de salvavidas, en una palabra utilizada hasta la saciedad, buscada ya por todos con desesperación.

Así, el lunes el director del Programa Superior de Lobby&Advocacy del IE Business School y socio de Vinces, David Córdova, moderó una mesa redonda con López-Istúriz a un lado y Jesús Casado, Secretario General del European Family Businesses al otro, con el objetivo de hablar de la transparencia en la participación de las empresas en Bruselas. Y el miércoles comparecieron ante la Comisión Constitucional del Congreso José Luis Rodríguez Álvarez, director Agencia Española Protección de Datos; Antonio Garrigues Walker, Miembro Comité Ejecutivo Transparencia Internacional España; y Jesús Lizcano Álvarez, Presidente de Trasparencia Internacional España para informar en relación con el Proyecto de Ley de transparencia, acceso a la información y buen gobierno.

En este contexto de futura transparencia normativa (y esperemos que transparencia alcanzada), ¿queremos los lobbies que se nos regule? Por supuesto que sí. La transparencia debería ser hermana gemela de la participación, que es donde emerge la figura del buen lobista.

“Lo que determina la calidad del lobista es que proporciona opiniones cualificadas que son útiles para aquellos que tiene que tomar decisiones,” dijo Casado.

Los lobistas participan en el proceso de toma de decisiones aportando datos, papeles y expertise que los eurodiputados no tienen en todos los casos. Y en el caso de Bruselas lo hacen en un marco regulado de transparencia.

Esta realidad es posible. Tanto López-Istúriz como Casado dan prueba de ello.

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