Jesús Lizcano, Presidente de Transparencia Internacional España, confiesa no conocer en detalle la cultura del lobby. Pero se ha visto 1358948497841transparenciadnobligado a acercarse después de que la sede en Berlín de la organización internacional que preside en España decidiera embarcarse en un proyecto sobre la actividad titulado “Lifting the lid on Lobbying”. La idea es hacer un diagnóstico de las prácticas de lobby en 16 jurisdicciones para ofrecer una serie de recomendaciones encaminadas a aumentar la transparencia y luchar contra la corrupción.

En una de las últimas reuniones con sus colegas de Transparencia Internacional reconocieron que si la esencia del lobby es influir en la regulación de manera legítima para avanzar en determinadas agendas, la acción de su organización es indudablemente la de un lobby, aunque un lobby bueno.

Como venimos insistiendo desde que comenzamos a desarrollar este programa de lobby & advocacy en el IE Business School hace cuatro años, el lobby profesional es el antídoto contra la corrupción y damos la enhorabuena a Transparencia por esta iniciativa.

En una entrevista reciente, Jesús compartió con nosotros su visión sobre algunos de los temas relacionados con lobby, transparencia y corrupción, que reproducimos a continuación.

EHB: ¿Qué es lo que más te frustra del lobby que estás realizando en aras de la transparencia en España?.

JL: De los años que llevamos impulsando la transparencia a nivel legal e institucional hay que reconocer un importante cambio -debido en buena medida a la presión social- en la actitud de la clase política y de los Partidos, así como de los grupos parlamentarios en su actitud respecto a la transparencia. Hace algunos años los partidos políticos no nos hacían mucho caso, ni tampoco mostraban inquietud alguna porque hubiera en España una Ley de transparencia. En los dos últimos años todos han reconocido -quizá a la fuerza- la necesidad de una mayor transparencia social y la necesidad de una ley al respecto, para ponernos así a la altura de los restantes países europeos. En todo caso todavía es manifiestamente mejorable la actitud de la clase política, y sobre todo de los Partidos, en aras de la transparencia, que no han hecho además los esfuerzos suficientes para ponerse de acuerdo al tramitar la reciente Ley de Transparencia, y es por ello en buena medida por lo que la misma ha quedado bastante incompleta.

EHB: ¿Qué porcentaje del total de vuestras propuestas dirías que se ha recogido finalmente en la Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno?

JL: En Transparencia Internacional España hemos colaborado en el proceso de gestación de esta Ley, primero en el Grupo de Expertos que trabajó analizando el proyecto de ley y aportando posibles mejoras en el texto, y después, hemos comparecido tres miembros de la Dirección de Transparencia Internacional España (Antonio Garrigues, Manuel Villoria y yo mismo) en el Congreso de los Diputados proponiendo a los señores Diputados cambios que se deberían realizar en el texto legal. Si hemos de calcular un porcentaje, yo lo dejaría en menos de un 50 por ciento de aceptación de nuestras propuestas al respecto. En todo caso creo que algo hemos logrado (junto con otras instituciones), sobre todo en cuanto al tipo de entidades que finalmente se han incluido en la Ley de Transparencia, tales como: Partidos políticos, Sindicatos, Organizaciones empresariales, Casa Real, etc.

EHB: ¿Cuál es el principal obstáculo que te encuentras en tu lucha por una mayor transparencia en el sector publico?

JL: En España hay una amplia y ancestral inercia negativa en las instituciones públicas y en los funcionarios, no solamente para publicar información, sino para proporcionar aquella que puedan pedir los ciudadanos. Afortunadamente, ese tradicional obstáculo va a ser necesariamente superado por los requisitos y las obligaciones que establece la nueva Ley, de forma que las instituciones públicas van a tener que publicar en sus respectivas webs una gran cantidad de información, y por otra parte tendrán obligación de facilitar a los ciudadanos la información que soliciten. Es un cambio radical en la relación de la administración pública con el ciudadano, y que esperamos que cumpla de forma rápida y eficaz.

EHB: Interesante el Índice de Transparencia de los Parlamentos. ¿Cómo está funcionando? Cuéntanos con qué os estáis encontrando.

JL: A través del Índice Transparencia de los Parlamentos estamos evaluando el nivel de apertura informativa de los diecinueve Parlamentos existentes en España, esto es, los dos estatales (Congreso y Senado) y los diecisiete Parlamentos autonómicos. En principio, y como ha ocurrido con otras entidades públicas que venimos evaluando (Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas, etc.) el primer año va a ser el más difícil para estas instituciones, y probablemente los resultados no sean los óptimos, pero en cualquier caso sabemos que estas últimas semanas muchos parlamentos están haciendo un importante esfuerzo para mejorar la información que hacen pública, y por lo tanto obtendrán una calificación mejor que la que nosotros les hemos hecho llegar en nuestra Evaluación provisional. Por otra parte, y como ha ocurrido igualmente en otras instituciones públicas evaluadas, es de esperar que en las próximas ediciones de este Índice vayan mejorando estas instituciones parlamentarias en cuanto a su nivel de transparencia.

EHB: La transparencia es el antídoto contra la corrupción. ¿Pero no es necesaria acompañarla de una sociedad civil más activa? A los españoles se nos acusa de indolentes, de tener una sociedad civil débil. ¿Se te ocurren ideas de cómo movilizar a la ciudadanía para que exija más a su clase política?

JL: Efectivamente, la transparencia es el mejor antídoto contra la corrupción, ya que aunque no la elimina, sí la dificulta, y en definitiva, evita que prolifere incontroladamente. En todo caso, la transparencia ha sido siempre una asignatura pendiente en España, situación que gracias a la sociedad civil va mejorando, por la concienciación que generamos en los políticos y en los cargos públicos. Es cierto que nuestra sociedad civil ha estado en general poco activa a la hora de propiciar mejoras y cambios en esta situación, si bien creo que está cambiando en estos momentos, y las ONG´s, las universidades, etc. estamos aumentando nuestra sensibilidad y nuestras iniciativas para propiciar una actitud más beligerante y menos permisiva por parte de los ciudadanos ante la corrupción. Hay diversos caminos para concienciar a la ciudadanía en este terreno: a través de la labor divulgativa de estas organizaciones, de los artículos en prensa, de los actos públicos, de las redes sociales, etc. que ayuden a canalizar la creciente indignación y posicionamiento de los ciudadanos frente a la corrupción.

EHB: ¿Ves la posibilidad de construir en España websites como www.pogo.org o www.propublica.org?

JL: En España ya hay distintas organizaciones en la sociedad civil que promueven información y tienen websites que permiten una interacción, una canalización de denuncias, etc. contra la corrupción, el fraude, los abusos de poder, los indultos indiscriminados, etc. No estamos todavía al nivel de otros países, pero ya se va avanzando en este terreno.

EHB: ¿Tienes algún amigo político, ejerciendo en estos momentos la política? En tal caso, ¿te ha mostrado en alguna ocasión su posición sincera sobre el tema de la transparencia y la corrupción?

JL: Amigos, lo que se dice amigos, políticos no tengo, pero sí tengo bastantes conocidos e incluso colegas universitarios, que están o han estado metidos en política, y muchos de ellos me han mostrado a menudo su grado de frustración por el funcionamiento de sus respectivas formaciones políticas, la poca democracia interna existente, así como la escasa transparencia interna y externa que muestran estas organizaciones. En España tenemos otra importante asignatura pendiente en cuanto a los Partidos políticos, ya que la partitocracia existente impide que haya el necesario equilibrio de poder entre estos Partidos y la sociedad.

EHB: ¿Tienes algún amigo empresario? ¿Qué opina de estos temas?

JL: Muchos empresarios opinan y conocen, tal como se ha demostrado por ejemplo en el reciente Informe de la Unión Europea sobre la Corrupción, que sigue existiendo un alto nivel de corrupción en las relaciones entre empresas y la Administración, sobre todo en algunos sectores y en algún tipo de entidades públicas. Es algo que aunque va disminuyendo muy lentamente por la existencia de mayores controles, de menores posibilidades de especulación urbanística indiscriminada, etc. tiene todavía sin embargo un amplio recorrido de mejora, y los ciudadanos, las organizaciones sociales, los consumidores, etc. tenemos un importante desafío para el futuro en esta materia.

EHB: En Lobby Transparente estamos tratando de liderar el proceso de normalización del lobby en España porque creemos que ello contribuirá también a alimentar la transparencia y a luchar contra la corrupción. ¿Qué opinas de los lobbies?

JL: Mi opinión de los lobbies tiene una doble perspectiva: por una parte, creo que son positivos porque pueden ayudar a mejorar desde un punto de vista técnico el nivel de claridad y eficacia social de muchas normas legales; por otra parte, al no estar regulada legalmente ni identificada de forma clara la naturaleza y el marco de actuación de los lobbies, puede dar una sensación negativa a los ciudadanos de que son personas o entidades que intentan lograr unos cambios legales de forma atípica y en beneficio propio o de sus clientes. Es por ello que creo necesaria una mayor transparencia en el terreno de los lobbies, que haya una clara identificación de los mismos mediante el correspondiente registro público, que se regulen mínimamente sus actividades, y que en definitiva se llegue a conocer e incluso se valore positivamente su posible contribución en los procesos de emisión y promulgación de las leyes.

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