herzog fotogalc4Nació y vivió gran parte de su vida en el País Vasco, excepto sus años de carrera en Pamplona. Fue abogado de procesal en Garrigues durante una década hasta que decidió dar el salto a la política a finales de 2011. Desde entonces trabaja como Secretario General del Grupo Parlamentario de UPyD en el Congreso. Andrés Herzog (San Sebastián, 1974) no contempla la política como carrera, pero sí como vía para debatir ideas nuevas que le vienen a la cabeza y contribuir a la regeneración del sistema. “Lo que más me gusta de mi trabajo es ver cómo algo que pensé un domingo se está debatiendo en el Congreso,” me confesó hace unas semanas en su despacho. De ahí me regaló unas horas de su tiempo para hablar de política, talento y transparencia.

Elena Herrero-Beaumont: ¿Cuál es tu valoración de los resultados electorales?

Andrés Herzog: Para nosotros es un magnífico resultado, aunque siempre esperas más. Me parece muy importante en un contexto de cambio que UPyD siga una trayectoria de crecimiento sólida. Es verdad que nuestro resultado no ha sido tan espectacular como el de Podemos, pero ha sido nuestro mejor resultado histórico. Además, se ha demostrado que hemos pasado de ser un partido madrileño a un partido nacional. Y en este sentido, lo que tenemos claro es que no vamos a cometer el mismo error de PSOE y PSC. Uno de los problemas de España es que PP y PSOE han dejado de ser partidos nacionales y en cada región defienden una cosa distinta.

EHB: Muchos periodistas se preguntan por qué no fraguáis una coalición con Ciudadanos. Al fin y al cabo defendéis cosas parecidas.

AH: Hay un origen común, que se concreta en una denuncia del nacionalismo, de la rendición de los partidos nacionales frente al nacionalismo. UPyD nace de movimientos sociales de lucha contra ETA en País Vasco y Ciudadanos de lo mismo en Cataluña. Pero dicho esto, si nos juntamos con Ciudadanos vamos a encontrarnos en posiciones contrarias sobre determinadas cuestiones catalanas, por ejemplo.

EHB: ¿Como afrontáis las próximas elecciones municipales y autonómicas?

AH: Con un crecimiento como el que estamos manteniendo podemos sacar varios miles de concejales en España. En Madrid, en muchos municipios hemos quedado por delante del PSOE. Pero es un reto buscar a gente capaz que podamos presentar a los ciudadanos. Nuestra guía es: en sitios donde no encontramos a gente a la que nosotros votaríamos no nos presentamos. Nuestro crecimiento, por tanto, es lento y nuestro reto es captar talento. Desgraciadamente en España la gente de más talento no se acerca a la política. A la política se acerca gente que se quiere promocionar, gente rebotada, etc. Nosotros buscamos un perfil de profesional liberal, estudios universitarios, etc.

EHB: Es decir, perfiles como el tuyo. ¿Qué fue lo que te motivó a dar el salto a la política?

AH: Como todo fue un proceso. En el País Vasco, donde he vivido toda mi vida, salvo mis años de carrera, hay una discriminación absoluta a los no nacionalistas. Y he sufrido sucesivos desengaños, primero con el PSOE, que se entregó al nacionalismo, después con el PP. Cuando Fernando Savater, a quien admiro, comenzó a liderar movimientos a favor de las víctimas de ETA y se creó UPyD me afilié de inmediato. Siempre me ha gustado mucho discutir de política, pero en ese momento se me despertó una inquietud. Empecé en el 2009 en parlamento vasco con Gorka Maneiro. Cuando me propusieron colaborar más directamente en las últimas elecciones generales en el 2011, no me lo pensé un minuto, porque para mi era una forma de hacer realidad mis ideales y de unirla con un trabajo.

En estos dos años y medio me he involucrado en la labor parlamentaria en el Congreso, que para mi es como un I+D de propuestas, y también en la parte orgánica, que es el Consejo de Dirección, que es apasionante porque está por hacer. UPyD surge de la nada y eso nos ha permitido construirlo con bases distintas.

EHB: ¿Y qué tal el cambio? ¿Se lo recomiendas a colegas de profesión y amigos con una inquietud similar?

AH: Si, totalmente. Mucha gente me dijo en su día que si estaba loco, ¡con lo mal que está la política!… Pero yo no lo veo como una profesión de por vida. Afortunadamente, si UPyD traiciona los principios que me atrajeron me iría sin problemas. Yo no creo que deba plantearse una carrera política como una carrera profesional. En nuestros estatutos está la obligación de haberse dedicado a una actividad profesional diferente de la política antes de entrar en UPyD.

EHB: Eres el autor de varias querellas de UPyD, la fundamental de la querella contra Bankia. ¿Qué fue lo que te motivo a enfrentarte a un problema tan complejo?

AH: Surgió de una sensación de imposibilidad. Ante un escándalo de esta magnitud, intentamos constituir una comisión de investigación en el Congreso y fue imposible porque todos los demás partidos estaban metidos en las Cajas. Nos encontramos muy solos. Ni siquiera IU nos apoyó, porque como todos los demás eran parte de los consejos de administración de las Cajas.

Intentamos constituir una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid, pero tampoco funcionó. Finalmente, en una reunión del Grupo, surgió la posibilidad de poner una querella. Que fue posible porque estaba yo, al no tener medios para contratar a grandes despachos.

EHB: En estos procesos en los que estás metido, habrás aprendido muchas cosas, desmitificado otras muchas y sacado conclusiones. ¿Me lo resumes?

Mi ámbito de especialidad no era el derecho penal, así que una querella criminal era un reto. He aprendido mucho del sector financiero y del funcionamiento de las entidades financieras, del rescate financiero, etc.

Y sí, he desmitificado mucho. Cuando ves declarar a gente como el ex gobernador del Banco de España o a Consejeros de una entidad como Bankia te das cuenta de su bajísimo nivel profesional. Te deja un poco abrumado. También te permite ver hasta qué punto los partidos políticos, sindicatos y las patronales han colonizado las instituciones del estado.

EHB: Vivimos en un momento de desencanto generalizado con nuestras instituciones, pero, como abogado y experto legal, ¿qué crees que está bien del entramado institucional y político y qué crees que podríamos mejorar?

AH: En España funciona muy bien el sector de los altos funcionarios del estado. Tenemos gente muy competente y capacitada que hace magníficos informes, como los que hicieron los Inspectores del Banco de España en su día, pero, de nuevo, la colonización de las instituciones por los partidos políticos es un verdadero problema. Éstos han salido de su ámbito natural y lo han invadido todo: la justicia, los organismos reguladores, el Banco de España, la CNMV, el Tribunal de Cuentas y han eliminado la función de control. El problema de España no es tanto de profesionalidad sino de politización. Es un problema muy grave y de muy difícil solución, ningún partido está dispuesto a recortar los derechos adquiridos a lo largo del tiempo con la pasividad de la ciudadanía y con unos medios de comunicación muy mediocres.

Para mi lo grave es que tenga que ser un partido político pequeño como UPyD el único que presente querellas, que no haya fiscalías que lo hagan. Eso es lo desolador de España.

EHB: Si trabajas en el Congreso, tienes quizás una idea de cómo ejercen la presión determinados grupos de interés en los proyectos de ley ¿Cómo es vuestra relación con ellos?

AH: Nos reunimos con todo el mundo. Tomamos nota de las propuestas, nos sirven mucho para hacer nuestro trabajo. No tenemos prejuicios. Intentamos defender las cosas alejándonos de ideologías. En España la política se ha construido con prejuicios. Nosotros, sin embargo, intentamos valorar las cosas en función de los argumentos.

Tenemos un equipo reducido de 12 personas. Tenemos un asistente por cada diputado y un jefe de gabinete. Pero tenemos unos grupos de trabajo distribuidos por distintos sectores: economía, justicia, energía, que son los que dan esa asistencia a los diputados. La gente que colabora con nosotros son personas altruistas que no quieren figurar. Es gente de confianza que colabora a nivel profesional sin querer que sus nombres aparezcan.

EHB: Siempre que hablamos de Grupos de Presión surge el eterno dilema de interés general, interés privado…

AH: En España predominan los intereses regionales sobre el interés general. Los diputados de UPyD representan el interés de España.

EHB: ¿Cuál es el interés de España?

AH: Que no haya cuotas, que hay cosas que hay que distribuir de acuerdo a criterios racionales.

EHB: Publicáis la agenda de las reuniones que tenéis en el Congreso con los lobbies. ¿De quién fue esa iniciativa?

AH: Esto surgió a raíz de un informe de una asociación de transparencia. Nos plantearon esta posibilidad y nos pareció una buena idea. Tenemos una conciencia muy grande hacia la transparencia. UPyD, por ejemplo, es el único partido que ha publicado su presupuesto electoral. También queríamos publicar las nóminas de los diputados y presentamos una iniciativa, pero fue rechazada. Hay un oscurantismo que afecta a todo.

EHB: ¿Te preocupa la transferencia de soberanía a Bruselas de cara al poder del Congreso?

AH: No. El debate parlamentario no se ha empobrecido por pertenecer a Europa, sino por la baja calidad democrática en España. El congreso es absolutamente anacrónico. El procedimiento es muy rígido. Empecé con mucha ilusión abriendo los debates, pero es un procedimiento tan encorsetado que le quita toda la frescura. Está en marcha una propuesta de reglamentación del Congreso. Nosotros hemos hecho un estudio de derecho comparado de todos los parlamentos y hemos presentado una propuesta de reforma de reglamento del congreso. Si nos lo tomáramos en serio habría un cambio muy importante.

Mi idea es que ni tiene por qué Europa acabar con todas las competencias ni al revés, ni tenemos que ir hacia un proceso de europeísmo. Tenemos que hacer un reparto de competencias basado en la eficiencia, no en ideologías.

Por otro lado, hay que implicar a los ciudadanos en el proceso europeo. Parece que Europa está sólo para lo malo, y ahí han tenido mucho que ver los gobiernos nacionales, para quitarse responsabilidades. Para nosotros Europa es la salvación. Es nuestra vía de escape del bipartidismo de España, que todo lo esconde debajo de la alfombra.

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